¿El parto es de las mujeres?

En los últimos años las mujeres han empezado a cuestionarse si la medicina moderna está tratando el parto como un acto médico más que como un acto humano.

Quiero decir, parece que hemos querido asegurarnos tanto y tanto del bienestar de la madre y del hijo, hemos querido controlar tanto y tanto el momento del parto y sus riesgos, que quizá hemos acabado tratándolo más como una enfermedad o un peligroso problema a resolver que como un acto natural.

En la mayoría de los paises desarrollados se da por supuesto que una mujer embarazada va a parir en un hospital. Y que una vez allí, el sistema sanitario pondrá en marcha una serie de protocolos: camilla, posición tumbada, anestesia, cortes vaginales, oxitocina, etc. con el fin de anticiparse a cualquier posible problema o eventualidad y conseguir el máximo control de todo el proceso.

Ya han pasado muchos años desde que está dinámica se institucionalizó y la pregunta surge cada vez con más fuerza:

¿Nos hemos pasado?

Hoy en día muchas mujeres opinan que el tratamiento médico que se le da a su  embarazo, parto y puerperio es excesivo, invasivo y que les resta capacidad de decisión sobre aspectos que afectan directamente a su salud y a la de su hij@. Y lo principal, les resta  intimidad y protagonismo.

La anestesia fue uno de los grandes alicientes por los que la mujer aceptó de buen grado la intervención médica en sus inicios. La sola idea de verse libre de los terribles dolores animó a millones de mujeres a ponerse en manos del sistema sanitario sin dudar. La promesa de un parto sin dolor y con el máximo control aportaba una dosis enorme de confianza y seguridad a la embarazada.

Hoy, sin embargo, muchas voces llegan a hablar incluso de “violencia obstétrica”, que es la violencia institucional que se ejerce hacia las mujeres en el ámbito de los derechos sexuales y reproductivos. Lo cierto es que en pocos lugares la mujer puede decidir.

Sea como fuere, humanizar el parto me parece una excelente idea. En algunos hospitales españoles se empieza a realizar a la mujer embarazada una pregunta crucial: “Dinos cómo quieres parir”.  Y a la pregunta le sigue la transformación del contexto y la actitud del personal sanitario donde son atendidas: nuevas salas de parto, sillas articuladas, posiciones más verticales (más natural), usos de pelotas para favorecer la dilatación, actitudes médicas más vigilantes que intervencionistas …

Lo cierto es que el cuerpo de la mujer está diseñado perfectamente para parir. Si la mujer está sana, si está en edad, si no hay algún factor de riesgo conocido…

¿No sería mejor que la estructura sanitaria se limitara a asistir vigilante al parto natural y que interviniera tan sólo en los casos en los que fuera necesario?

¿Qué opinas tú?, ¿Cúal es tu experiencia?

Os dejo con un video de Iciar Bollaín protagonizado por Lluis Tosar.

Video de la noticia en RTVE.

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