Maripilis, Manolos y otros síndromes

No sé si es la mejor, pero en todo caso es una de las formas que se han escogido para dar a conocer una realidad social que nos afecta a todos, hombres y mujeres actuales.

Ayer se presentó en Barcelona el proyecto “No siguis Manolo, no siguis Maripili” (“No seas Manolo, no seas Maripili”), impulsado por el Área de Liderazgo femenino de la Escuela Superior de Comercio ESCI-UPF y financiado por la Obra Social de “La Caixa”.

¿Qué es “No seas Manolo, no seas Maripili”?

Un proyecto que pretende dar a conocer los modelos hombre-mujer que imperan en nuestra sociedad, en nuestro sistema cultural y económico actual.

La idea del proyecto es  centrarse en el origen de las conductas estereotipadas que mostramos los adultos (la mayor parte de forma insconsciente). Se trata de fijarnos en la educación y en los mensajes que transmitimos a nuestros hijos desde pequeños en función de su sexo.

Puede parecer muy reduccionista, quizá una parodia,  pero vamos a los contenidos…

¿Qué es un “Manolo”?

Aquel hombre que desarrolla actitudes prepotentes y agresivas por miedo al fracaso.

Bravucón, malhumorado, irritable, autoritario, no escucha, centrado en sí mismo y en su mundo, irrespetuoso con los demás, no se implica, no sabe manejarse en el mundo afectivo y emocional.

¿Su refugio? La agresividad.

Tiene miedo al fracaso, cree que lo masculino es “mejor”.

 

¿Qué es una “Maripili”?

Aquella mujer que deforma su identidad por miedo al rechazo social.

Busca la aprobación de los demás, desea complacer, quiere que la quieran, desea hacerse cargo de muchas cosas de otros, facilitarles la vida, ser imprescindible para que reconozcan su valía, luego se queja, se siente víctima, se muestra pasiva, teme al éxito, teme al poder. Cuando compite, quiere “ser hombre”, adoptar el modelo “Manolo”.

¿Su refugio? La sumisión.

En la mujer el “autosabotaje” es habitual: Es una forma de abortar el desarrollo de algunas capacidades que la podrían llevar a posiciones de éxito y poder social. Si no las desarrolla, evita el conflicto personal-social que supone ocupar dichas posiciones.

La cuestión es: Si cambiamos los mensajes en las escuelas, si disminuimos la presión social en función del sexo, ¿Disminuirán los estereotipos? Si disminuye el miedo quizá las futuras generaciones no se sientan impelidas a refugiarse en los estereotipos diseñados para su sexo, y puedan sentirse más libres para desarrollar sus capacidades y talentos.

Ése es el punto de partida utilizado para diseñar las acciones formativas que se aplicarán en 100 colegios catalanes -privados y públicos- a partir de este mes de abril.

¿Te parece una buena iniciativa? ¿Crees que puede ser útil?

Os dejo los datos. El debate está abierto.

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