Los sentidos del amor en la sociedad líquida. ¿Qué temes perder?

Cuando la calidad nos defrauda, buscamos la salvación en la cantidad. Cuando la duración no funciona, puede redimirnos la rapidez del cambio”.

Z. Bauman.

En pleno siglo XXI, en pleno despliegue de nuestro poder tecnológico, móvil, global, conectado, efectivo e informado, los seres humanos seguimos sintiéndonos vulnerables, seguimos escondiendo nuestro ser más íntimo y seguimos intentando entender y resolver los vaivenes de nuestro corazón.

El mes pasado en Mujeres colapsadas os proponíamos la lectura del libro “Amor líquido” del sociólogo Z. Bauman. Cada momento social tiene sus particularidades, su idiosincrasia, y nosotros estamos inmersos en la que Bauman ha dado en llamar sociedad “líquida”.

¿Los valores que la caracterizan? Rapidez, incertidumbre, cambios constantes, ausencia de referentes externos, fragilidad en los vínculos… un panorama muy poco estable, que nos obliga a ser flexibles, transformables e individualistas como forma de subsistencia.

En ese mar líquido intentamos navegar todos cada día. Algunos mejor, otros peor. La mayoría desconcertados, algo aturdidos y en perpetuo trabajo de “re-invención personal” por miedo a ser aniquilados: si te paras, si no te actualizas, si no cambias, si no te adaptas, puedes desaparecer.

Desde Mujeres colapsadas nos surgen muchas preguntas. Parece evidente que tanto vaivén nos agota a todos. ¿Cómo quedarse quieto en ese mar? ¿Habría forma de echar el ancla? ¿Cómo concedernos ese pequeño descanso tan necesario para nuestro equilibrio? Y sobretodo, ¿Qué tipo de amor podemos dar y recibir en este tipo de sociedad?

El amor, las relaciones entre personas, siguen siendo importantes para nosotros. No queremos vivir sin amor, sin relación (sexual, afectiva), la deseamos, la buscamos, pero lo cierto es que  -cada vez con más frecuencia- cuando la tenemos cerca no sabemos muy bien qué hacer con ella.

Ante una posible relación se nos disparan preguntas como ¿Cúanto va a durar? ¿Hasta dónde me implico? ¿Vale la pena realizar los cambios en mi vida que me supone compartir la vida con esta persona? ¿Apuesto y hasta dónde? ¿Cúanto arriesga el otro? ¿Qué puedo perder? ¿Cómo me recupero después?

Muchas de estas preguntas parecen surgir desde el miedo. Estamos convencidos de que vamos a sufrir algún tipo de menoscabo importante  o irreparable (afectivo, económico, social) a raíz de mantener una relación afectiva y ése temor se erige como central en la toma de decisiones.

Hoy dejo el tema aquí con una pregunta,

¿Qué es eso tan valioso que temes perder de tí si se rompe la relación de pareja?

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2 respuestas a Los sentidos del amor en la sociedad líquida. ¿Qué temes perder?

  1. Mara Guzmán Aguiriano. dijo:

    Para mí, la respuesta a la pregunta “¿Qué temes perder de tí si se rompe la relación de pareja?” es: mi estabilidad emocional. Y temo perderla porque de ella depende casi toda mi fuerza, y de mi fuerza depende que yo saque adelante mi vida cotidiana y a mi hijo. Si me mantengo relativamente estable puedo trabajar y sostenernos económicamente bien, puedo mantener una vida social que nos apoye y ayude y acompañe, puedo educar a mi hijo con amor y lucidez, puedo mantenerme físicamente sana y mentalmente cuerda, y puedo estar presente en nuestras vidas sin abandonar ni por un momento. Todo ésto y más, depende de mi ESTABILIDAD EMOCIONAL, que es lo que he perdido cuando una relación de amor importante para mí se me ha roto. Dos veces en mi vida me ha ocurrido. Y el esfuerzo para, pese a todo, mantenerme estable ha sido tan desgarrador, no poder dedicar atención a mi dolor, que me horroriza pensar que me vuelva a ocurrir…..

    • Lin dijo:

      Gracias por compartir, Mara. Es cierto que la “emocionalidad” es algo que nos cuesta manejar y es algo a lo que solemos temer. Tememos volvernos “inestables”, porque todos necesitamos una base segura sobre la que construir. Si no sentimos esa “base segura” resulta casi imposible manejar nuestras vidas (hijos, trabajo, estudios, vida social). La pregunta es, ¿De qué depende esa “estabilidad emocional”? Si lo averiguamos quizá podamos dar respuesta a otra pregunta, ¿Cómo podemos “sostenernos” en momentos de crisis o separación afectiva?

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