¿Cómo encaras la realidad?

Vivas donde vivas, seas quien seas, tengas la edad que tengas… siempre habrá una condición externa que dificultará tu libre expresión o tu desarrollo.


Hay que contar con ello. Y no siempre lo hacemos.

La mayoría de nosotros tendemos a idealizar el contexto social –quien más, quien menos- manteniendo creencias o fantasías acerca de “cómo deberían ser las cosas o los demás”.

Lo cierto es que esas creencias o fantasías acerca de “como debería ser el mundo” nos distraen la atención acerca de nosotros mismos y  permiten que no tomemos la responsabilidad de accionar, de dirigir nuestra vida.

El  crudo choque entre la realidad y lo que creemos que ésta debería ser suele encender en nosotros un carrusel de emociones: dolor, ira, tristeza…

¿Cuántas veces nos sentimos molestos, enfadados, asustados o deprimidos ante las circunstancias que nos rodean?

Muchas. Y de nada sirve pelearse con ello. Es biológicamente inevitable y además, sano. Sin emociones no podríamos sobrevivir. Ahora bien, conviene que les prestemos atención. Si esas emociones persisten en el tiempo, si no las aceptamos, si no encuentran salida, si el cuerpo no consigue descargarlas, pueden llegar a enquistarse y convertirse en un estado de ánimo permanente que hará cada día más difícil nuestro desarrollo y expresión, restringiéndolo.

Temoris Grecko nos hablaba ayer en la entrevista de La Contra de las mujeres iraníes actuales. Lejos de las muchas imágenes estereotipadas que tenemos en el mundo occidental acerca de ellas,  el reportero nos devolvía una mirada más íntima y posiblemente, más real.


Grecko nos hablaba del contexto político y social en el que viven inmersas estas mujeres, donde impera el fanatismo clerical, la desigualdad entre sexos, la represión y el empleo de la violencia para imponer la ley.

“Hay una policía de la moral – los guardianes de la revolución-que amonesta a toda mujer que atente contra el hiyab (pudor, modestia)”.


Parece probable que en este contexto  un ser humano experimente miedo, tristeza o ira y se vea abocado a tomar posiciones de sumisión o de renuncia considerándose víctimas… pero no siempre es así, Grecko nos  explicaba cómo muchas de estas mujeres encuentran la forma de trascender la situación y  tomar posiciones más activas.

¿Cómo lo hacen?

Desde Mujeres colapsadas nos quedamos con  algunas pistas…

Conocen bien el contexto socio-político en el que viven y lo toman como posición de salida (su realidad).  La frase de la premio Nobel Ebadín es contundente: “La vida de una mujer vale la mitad que la de un hombre”, y a veces ni siquiera eso.

Conocen y mantienen vivos sus deseos y anhelos personales, su proyecto de vida, aquello que les da sentido y por lo que les merece la pena vivir,

“anhelan lo mismo que nosotros: conocer mundo, relacionarse, instruirse, viajar, prosperar, realizarse, divertirse…!”

Buscan distintas formas de realizar ese proyecto dentro del contexto social en el que viven, aunque sea empezando a realizarlo en la semiclandestinidad.

Reconocen sus puntos fuertes, saben de sus capacidades.

Gestionan sus emociones: Aceptan, afrontan y expresan su miedo consiguiendo que no las paralice, pasando a la acción

“Al poco de llorar ya estaban riendo… dispuestas a volver a la carga.(…) vi a una de ellas ponerse en pie: había cogido dos piedras del suelo, levantó una en cada mano y gritó “¡Alá akbar!” (Dios es grande) y las lanzó a los policías. Las demás la imitaron… los policías retrocedieron… ¡y todos corrimos tras ellas, persiguiendo a los policías!”

Vistas así, las mujeres iraníes de las que nos habla Grecko son un ejemplo de compromiso consigo mismas y con su proyecto de vida, de gestión emocional, de valentía. Son mujeres que viven en un contexto fuertemente represivo y aún así consiguen mantener firme el norte y movilizarse. Quizá en los próximos años consigan cambiar su contexto social.

Lo harán.

Como dijo V. Frank,

El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida.

Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.

Más información sobre la mujer iraní actual

The Iranian Women’s Studies Foundation

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