Mi piel se arruga, pero no mi cerebro

Hace unos días llegó a mis manos por casualidad una entrevista a Rita Levi-Montalcini. He de confesar que hasta ese preciso instante, Rita me era completamente desconocida . El contenido de la entrevista era interesante pero yo no podía dejar de mirar su fotografía,


¿Quién era aquella mujer de porte distinguido que miraba a la cámara con esa mirada inteligente y cautivadora?

Esa mujer es la profesora Rita Levi-Montalcini, nacida en Italia en 1909, eminente doctora y neurocirujana. Investigadora y descubridora en 1942 del Factor de Crecimiento Nervioso (NGF), gracias al cual sabemos cómo crecen y se renuevan las células del sistema nervioso. Premio Nobel de Medicina en 1982, compartido con Stanley Cohen.

Rita ha tenido una vida intensa y excepcional, que ha construido paso a paso y por méritos propios. Nacida a principios del siglo XX, consiguió algo nada fácil para las mujeres de su época: dedicarse al estudio universitario y a la investigación. Proveniente de una familia sefardí, tuvo que lidiar con la negativa paterna y luego enfrentarse a  la dictadura de Mussolini, que prohibió el acceso a la Universidad a las personas de origen judío. Nada la amilanó: siempre demostró su pasión y valentía, primero trabajando para pagarse ella misma los estudios hasta licenciarse y luego, desafiando a Mussolini montando un laboratorio clandestino en su propia habitación, donde descubrió la apoptosis.

Su vida es un ejemplo de cómo vivir la vida intensamente, entregado a una pasión (en su caso la ciencia y la investigación) que la dote de significado, y vivida con constancia, fuerza, entereza, compromiso, dedicación, entrega y valentía, al servicio del conocimiento, es decir, al servicio del bienestar común.

Aún así Rita dice haber pagado un alto precio: su renuncia a la maternidad.


Vuelvo a mirar su fotografía y me doy cuenta que esta mujer, digna heredera de Hipatia,  es también un ejemplo para aquellas mujeres a las que cumplir años les asusta. Basta mirar su imagen: distinguida, atractiva, única y escuchar a su cerebro: inteligente, lúcido y curioso.

El próximo 22 de abril Rita cumplirá 101 años, sigue trabajando en su laboratorio de Turín, desempeñando su cargo de senadora vitalicia para el Gobierno italiano y trabajando como Embajadora de Buena Voluntad de la ONU, convencida de que

“Mi piel se arruga, pero no mi cerebro”.

No dudaremos de su palabra, ella es la experta.

Si quieres conocerla un poco más activa este documento extraído de la mediateca de Televisión Española y si quieres leer la entrevista puedes visionar el vídeo.

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