¿Qué nos estamos haciendo las mujeres?

Me encanta la fotografía y me fascina el cuerpo humano.

Esta mañana he visto en un reputado medio de comunicación imágenes de unas azafatas en un avión desnudas. Guapas y de cuerpos perfectos. Las he mirado y he de confesar que -si bien eran bellas- ese primer vistazo me  ha hecho sentir incómoda.

Y me ha extrañado, porque me gusta contemplar la belleza del cuerpo desnudo. Entonces… algo más tenía que haber en las imágenes.  Miré mejor las fotografías  y la respuesta fue inmediata:

¡Mujeres desnudas haciendo su trabajo diario!


Y no un trabajo cualquiera, sino un trabajo que durante muchos años ha sido denostado y en el que las mujeres auxiliares de vuelo (y jefas de cabina) han tenido que luchar para que no se las viera como reclamo sexual de la compañía aérea para la que trabajaban, exigiendo a los clientes respeto y reconocimiento de su profesionalidad.

Me pregunté:

¿Qué hace entonces una azafata de avión sirviendo a los pasajeros desnuda?

La imagen me desconcertó tanto que leí el titular que la acompañaba:

” Azafatas de Air Comet posan desnudas en un calendario para denunciar su situación”

Si antes estaba molesta… ahora quedé absolutamente perpleja y desconcertada:

¿Un grupo de mujeres trabajadoras, afectadas por un ERE, deciden que la mejor manera de afrontar un conflicto laboral es fotografiarse desnudas en el desempeño del que, hasta el momento, había sido su puesto de trabajo?

Los mensajes incongruentes son altamente peligrosos. Se pierde la credibilidad de un plumazo. Y hay mensajes que afectan a todo un colectivo.


La pregunta que les haría a estas auxiliares de vuelo  como mujeres trabajadoras que son -o eran-  es la siguiente:

¿Quieres que se te reconozca una profesionalidad en el trabajo, que  se te desvincule de roles sexuales en tu desempeño laboral y uno de los medios que utilizas para reclamar  un pago salarial y resolver un conflicto laboral es mostrar que estás dispuesta a mostrarte  desnuda  haciendo tu trabajo habitual para conseguir que te paguen lo que te deben?

¿Estáis fomentando la crisis? A partir de ahora ya se sabe… Pon un ERE en marcha y verás desnudas a tus trabajadoras.

Si juegas al equívoco… ¿Qué pasará  después si un/a cliente te hace proposiciones sexuales? ¿Por qué mostrar el desnudo en el desempeño de tu puesto de trabajo como reivindicación laboral? ¿Ayuda a la profesión? ¿Cómo se sentirán otros compañeros y compañeras al ver las imágenes?

El  mensaje que has dejado con tus fotos es muy claro.

¿A qué estamos jugando las mujeres? ¿Estamos confundidas?

Las azafatas han declarado que su gesto tiene como finalidad “seguir dando a conocer su situación y reivindicar una solución”. Parece que “su situación” es laboral no sexual… entonces…

Yo me pregunto:

¿Tan poco confía la mujer del siglo XXI en su capacidad para alzar la voz y exigir que se respeten sus derechos laborales y el cumplimiento de la legislación vigente?

¿Sigue la mujer del siglo XXI convencida de que la mejor manera para llamar la atención en los medios y ser escuchada por la sociedad es utilizar su sexualidad?

¿Tan rápido hemos olvidado el trabajo, la dedicación, los riesgos, la cárcel que han sufrido miles, millones de mujeres en el mundo para conseguir el reconocimiento profesional y la no-discriminación sexual en el desempeño de su puesto de trabajo de los que actualmente disfrutamos?


El nuestro post del 16 de marzo, comentábamos la entrevista que Isabel Clara Simó concedía a La Vanguardia Digital, acerca de los roles sociales y el papel que está adoptando la mujer actual.

Hace unos días David Grossman en una entrevista en La Contra, conversaba acerca de cómo nos consideramos víctimas o no según la historia que nos contemos y Carmen Romero sentenciaba “si vas de víctima, vas de cráneo”. Las mujeres nos hemos considerado como tales en demasiadas ocasiones. Vistas algunas actuaciones como ésta… ¿Nos convendría revisar a fondo ese concepto?

En la sociedad actual una imagen tiene un poder devastador.

¿En qué estaban pensando estas mujeres?

.

Puedes leer la noticia en Europa Press.

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7 respuestas a ¿Qué nos estamos haciendo las mujeres?

  1. Cielo Abierto dijo:

    (Advierto que no he leído la noticia, sólo este post.) Yo tampoco creo que sea la manera adecuada de luchar por unos derechos laborales, pero de ahí a afirmar cosas como que por posar desnuda no tengan que extrañarse si luego alguien las toca o les hace proposicones sexuales, hay un buen trecho. Tanto que valoras los derechos de las mujeres, no sé cómo puedes afirmar tal barbaridad. A mi modo de ver, tanto hombres como mujeres tienen derecho a usar su cuerpo libremente sin que ello les suponga ningún prejuicio moral o social. Y que alguien las tocara sin su consentimiento, sería un abuso. Uno de los grandes prejuicios que existen contra las mujeres es pensar de antemano que porque una mujer muestra su cuerpo significa que “quiere sexo”.

    • Lin dijo:

      Hola Cielo Abierto.
      Gracias por tu comentario porque me ha permitido matizar el texto. No pretendía decir nada semejante y me he dado cuenta que podría interpretarse así.
      Evidentemente, nada justifica una violencia o abuso y todo el mundo puede hacer lo que quiera con su cuerpo… fuera del ámbito laboral. . Porque hoy hablábamos del ámbito laboral que, -como algunos otros sociales- está reglado y el individuo no puede ejercer su libertad individual completamente.
      Dado que estamos hablando en ese contexto, si una azafata trabajara desnuda sirviendo bebidas porque le apeteciera… es evidente que -cuanto menos- alguna confusión acerca de cuáles son sus funciones laborales y el servicio que presta, se daría. Y en ese caso concreto, no me parece justo responsabilizar a los clientes de esa confusión.
      Simplemente porque en nuestra sociedad, hasta el momento, el oficio de azafata de vuelo implica llevar uniforme y es una profesión que se realiza vestida. No creo que el convenio colectivo recoja entre sus funciones exhibir su cuerpo desnudo. Así que lo que esperamos, hombres y mujeres, es que nos atienda una persona profesional.
      Creo que conviene ser responsables. No me parece buena idea “jugar” al equívoco sexual, cuando hablamos de profesiones laborales regladas y cuando acusamos a la sociedad en general (y a los hombres en particular) de discriminación sexual.

      Y más con la historia que llevamos detrás.

  2. mabelele dijo:

    Bueno, yo creo que lo de las azfatas era por seguir la moda de los tan traidos y llevados calendarios, que a todos nos hizo gracia el primero, pero que terminaron por desvirtuar hasta el propio proposito perseguido.
    Respecto a la situación laboral de la mujer, así no se reivindica. Ni la de la mujer, ni la del hombre.
    Estamos asistiendo a demasiado conflicto laboral y demasiado rodillo, que no sale a la luz pública.
    Hoy en la época en que el paro alcanza cotas escandalosas, parece ser que todo es menos acuciante, porque la mujer es la que está llevando el sueldo a casa ¿haciendo qué?. En la mayoría de los casos, volver al trabajo de limpiar casas y así.
    La mejor manera de poner el acento laboral de las mujeres, es la de explicarle a la sociedad cuanto nos afecta a nosotras el paro, cuantos puestos de trabajo perdemos, cuanto vamos a hacer para ayudar a nuetras familias y en qué de verdad queremos trabajar.
    No podemos presentarnos como victimas, porque la lucha ha comenzado de nuevo.
    Bueno, algunas no la hemos dejado nunca

    • Lin dijo:

      Mabelele, interesante el tema que introduces… ¿La crisis económica está suponiendo un cambio en el tipo de trabajo al que puede acceder la mujer? Cuando dices “volver al trabajo de limpiar casas y así…” ¿a qué te refieres exactamente? ¿La mujer está perdiendo puestos de trabajo “cualificados” para volver a desempeñar trabajos más físicos como la limpieza? ¿Quieres decir que a lo mejor pasa de desempeñar un trabajo como administrativa en una oficina a limpiarla? Me encantaría que lo comentaras…

  3. Levi dijo:

    Hay reglas y normas para toda situación y todo evento. Evidentemente cambian, sólo que no de manera abrupta y de porrazo. Se toma todo su tiempo. Por lo demás, el vestido, cualquier vestido es una especie de muro de contención de nuestra intimidad y sirve incluso para invitar a que alguien entre en esa nuestra intimidad. Sólo que el vestido forma parte de la invitación propiamente humana. Los animales no se visten, aunque la naturaleza los cubra. Por lo demás hoy ya nada sorprende e incluso el acto de esas azafatas es su acto… Nadie estaría comentando aquí sus reivindicaciones con meros gritos y papelitos.

  4. Lin dijo:

    Exactamente, Levi. Y ése era el tema. Como bien dices: “Nadie estaría comentando aquí sus reivindicaciones con meros gritos y papelitos”.

    Estamos cambiando usos y costumbres.

    En el siglo XX la palabra se convirtió en el medio y el arma para las reivindicaciones sociales en todos sus ámbitos. El uso del cuerpo (utilizado como fuerza bruta: la pelea, la agresión) fue vetado y no se consideró legítimo.

    En el siglo XXI el cuerpo cobra protagonismo sobre la palabra, convirtiéndose poco a poco en el medio y el arma para las reinvindicaciones. El uso del cuerpo como fuerza bruta sigue sin permitirse, y hace acto de presencia el cuerpo como forma de seducción y reclamo de atención.

    ¿Estamos considerando a la palabra como ineficaz?

    Es interesante observar ese cambio. Escribiré un post en breve sobre el tema.

  5. Pingback: Se busca héroe para ocupar pedestal recientemente vacante. » _amtispan´s Blog

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